Love Never Dies, Como no hacer una secuela musical


Cuando realizas una secuela de cualquier tipo de producto audiovisual se espera un mínimo de fidelidad a la obra original, no solo el replanteamiento de sus personajes, fidelidad que este producto no cumple.

Love Never Dies es un musical secuela de el éxito de Broadway "El Fantasma de la Opera" creado y dirigido por Andrew Lloyd Webber y es...particularmente odiado por los fanáticos de Eric Destler, cuenta la historia de los acontecimientos diez años después del desastre en la Opera de París.

Esta vez nos trasladamos al otro lado del mundo, específicamente a la isla de Manhhatan, Coney Island donde Eric, ahora apodado "Mr White" ha creado Phantasma, un parque de diversiones algo tétrico donde Christine a sido invitada por un empresario misterioso a cantar y posteriormente ser asesinada por su mejor amiga...

Bueno, quizás fue algo repentino pero hay que denotar la falta de pasión incluida en la obra y su evidente finalidad de recaudar dinero haciendo eco del éxito que es su antecesor; Mis palabras no deben ser malinterpretadas, adoro el musical, su trama y su final, es una especie de bálsamo curativo para la herida que dejo en todos los amantes de los musicales el que Daaé no eligiera al fantasma por sobre su amor de infancia pero no soy ciega a las inclemencias que trajo al mundo esta obra.

Se nos presenta una obsesión ridícula por parte de Eric (considerando que durante el final de "El Fantasma de la Opera" ya había comprendido que a pesar de que su música lo complementaba su corazón no le pertenecía a otro mas que a Raoul) de nuevo por la ya no tan joven soprano, una mujer casada con un hombre borracho que llevo a su familia a la bancarrota apostando su fortuna y un hijo ilegitimo el cual sufre de problemas de atención de parte de sus negligentes padres que son arrastrados a otro continente para cumplir los caprichosos deseos de un hombre que ha destruido la vida de todos a su alrededor (incluyendo la de Madame Giry y Meg, llevando a esta ultima a prostituirse para su beneficio y transformándola de una bailarina de la prestigiosa Opera Garnier a una Vedette de poca monta que tiene que pseudo desnudarse en el escenario para atraer la atención) solo para satisfacer su necesidad de "inspiración" cuando todos estos conflictos respecto a la actitud y posterior descenso del fantasma ya habían sido resueltos y completamente concluidos en su precuela.


La historia es redundante, los mismos conflictos, el mismo amor psicótico, la misma pelea, el único agregado aquí es el hijo bastardo de Eric que "curiosamente" fue producto de una noche donde Christine se escabullo confundida por la decisión que tomo dentro de la cama del fantasma, entregandose a el y declarandole su amor para despertar y no encontrarlo ahí (cosa que no se nos explica muy claramente cuando sucedió ya que el musical deja en evidencia con mucha claridad su renuencia por estar encerrada) y la nueva actitud de Madame Giry que paso de ser una aliada consciente del genio del fantasma y de su maldad a estar resentida con el por los años de esfuerzo que le dedico y la ayuda que le proporciono, introduciendo ideas de menosprecio a su hija que eventualmente la llevan a sentirse usada, puesta a un lado e ignorada, volviéndola casi loca al punto de querer ahogar al hijo de Christine y asesinándola a ella...simplemente lamentable.


Quizás como una historia completamente separada de su raíz hubiera pasado sin pena ni gloria por la escena y desvanecido en la parte intrascendente del teatro musical, sin embargo tenemos personajes que conocemos demasiado bien como para fingir que tenemos una mínima idea del porque actuarían como lo hacen diez años después.

En fin, una secuela mala pero disfrutable si ignoras los evidentes fallos argumentales y tratas de separar ambos productos, desligando a Love Never Dies de lo único que la hace relevante, ser parte del universo que Andrew Lloyd Webber creo para si mismo.


Escrito por Itzel Illescas

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